Aviso

Rompiendo con las de sus predecesores, la Estrategia de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump renuncia a gobernar el mundo y traza el camino hacia la reconstrucción económica y social de Estados Unidos. Este proyecto, enteramente coherente, implica un cambio radical que su gabinete tendrá que imponer al resto de su administración.

ajo los mandatos de George Bush hijo y de Barack Obama, los documentos que describían la Estrategia de Seguridad Nacional partían del principio que Estados Unidos era la única superpotencia del mundo. Así que podía emprender la «guerra sin fin» del almirante Arthur Cebrowski, o sea destruir sistemáticamente toda forma de organización política en las zonas ya inestables del planeta, empezando por el «Medio Oriente ampliado» o «Gran Medio Oriente». Esos dos presidentes enunciaban en esos documentos sus proyectos para cada región del mundo. Los Mandos Combatientes Unificados [1] no tenían más que aplicar aquellas instrucciones.

Juan Martorano 

He amanecido con ganas de realizar mis apreciaciones sobre los resultados de las elecciones municipales del día de ayer, 10 de diciembre de 2017, y sin duda para una persona que gusta de los detalles que pudieran parecer insignificantes es complicado, puesto que ayer lo ocurrido en el país no fue una elección sino 335 elecciones, y cada uno de los municipios del país tiene su contexto particular, y los análisis que este servidor trata de realizar tratan de llegar hasta esos niveles de detalle. Pero, pese a ello, tampoco se puede negar que también estos comicios y los que vienen se dan en un contexto nacional, internacional y geopolítico muy particular.

Sin embargo, como lo expresé a través de mi cuenta tuiter y otras plataformas tecnológicas digitales, trataré de realizar una evaluación preliminar en un contexto general, y luego como traté de hacerlo en mis dossier de los análisis post y

Los niños y niñas son vistos como mano de obra barata 

A lo largo de la historia, la servidumbre ha adoptado diferentes versiones. El problema es que en la actualidad la tenemos en sus formas tradiciones como en otros nuevos esquemas. El trabajo forzoso y el matrimonio forzado son modalidades de lo que se conoce como “esclavitud moderna”, donde la víctima no puede abandonar sus responsabilidades producto de las amenazas, engaños y abuso de poder.
La esclavitud es tan antigua como la llamada profesión más antigua del mundo,  en esta última se cae por decisión propia, necesidad o a la fuerza, mientras que la esclavitud per se es un flagelo que generalmente está fuera del control de la persona que lo sufre. La realidad es que en  ambas situaciones estamos hablando de lo mismo. La explotación sexual por un proxeneta constituye una forma de esclavitud y no es tan nueva que digamos.

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Al retirarse, desde el inicio de su mandato, del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el presidente Trump puso fin a la guerra económica contra China. En pago, China redujo sus derechos de aduana, no sólo a los productos de Estados Unidos sino a todas sus importaciones. Ese acercamiento entre Washington y Pekín es sin dudas el acontecimiento político más importante de 2017. Pero Occidente no acaba de entenderlo.

Hace 40 años que el mundo sigue la evolución de China con una mirada atenta en la que se conjugan idolatría y recelo. El mes pasado [octubre], las publicaciones más importantes de Occidente, como el semanario estadounidense Time, el diario francés Le Monde y la revista alemana Der Spiegel, imprimieron sus titulares en caracteres chinos o en pinyin anunciando al mundo entero: «China: gran vencedora», «El aumento del poderío de China» y «China: el despertar de un gigante».

Es un grave error juzgar al presidente Trump según los criterios de la clase dirigente de Washington y sin tener en cuenta la Historia y la cultura de Estados Unidos. También lo es interpretar sus actos según las normas del pensamiento europeo. Su defensa de la posesión de armas o de los manifestantes racistas de Charlostteville no tiene nada que ver con un apoyo a los extremismos sino sólo con la promoción de la Bill of Rights. Thierry Meyssan explica la corriente de pensamiento que Donald Trump representa y hace un balance de sus importantes realizaciones económicas, políticas y militares. El autor plantea también la cuestión de los límites del pensamiento político estadounidense y de los riesgos que implica el desmantelamiento del «Imperio americano».