Aviso

 

Estando aún caliente la algarabía mediática por el premio Nobel de Paz otorgado al presidente Juan Manuel Santos el 9 de diciembre de 2016, gracias a la desmovilización y el desarme de las Farc; el 2017 se inauguró con los tambores de guerra del presidente al anunciar nuevos acuerdos con la OTAN para congraciarse con las bravuconadas el presidente de los EEUU, Donal Trump. Así, Colombia sigue siendo el puesto de mando avanzado del Pentágono para sus diseños intervencionistas en América Latina y el Caribe donde se destaca la agresión contra Venezuela.

El 2017 también comenzó con el congelamiento del salario mínimo y el aumento del IVA del 16% al 19%, que afectó principalmente la canasta familiar de los sectores medios y populares, para arrancarle 6,5 billones de pesos y de esa

 

El pasado jueves 4 de enero se llevó a cabo en Cartagena de Indias, Colombia, un encuentro entre el presidente Juan Manuel Santos Calderón y su equipo de Gobierno, con la delegación del Consejo Político del Partido Fuerzas Alternativa Revolucionaria del Común, presidido por Luciano Marín, c/p Iván Márquez, el objetivo analizar el cumplimiento de la implementación de los Acuerdos de Paz, firmados el pasado 24 de noviembre del 2016.

Según declaraciones pública  del presidente Santos Calderón,  los Acuerdos han avanzado más de lo esperado, afirmación refutada por la delegación de las FARC los que demostraron que solo un 18.3 por ciento de ellos han sido cumplimentados y precisamente no los Acuerdos estratégicos y algunos parcialmente como es el caso de los presos políticos.

 

En primer lugar, por el objeto del encuentro y, en segundo lugar, por la forma tan clara, directa y contundente como el Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), planteó sus inquietudes.
Este documento es de obligatorio estudio y análisis en la actual coyuntura histórica que vive el país, por cuanto hace énfasis en el ideario de paz que hace más de 60 años el estado ha abortado con su intransigencia, su sectarismo y su personalismo avasallante.

Estamos acostumbrados a la diplomacia y esta no es más que hipocresía. Por lo tanto, hay que destacar la postura de las Farc al plantear la realidad tal como viene sucediendo sin rodeos y sin hipocresía. Al grano, como se suele decir coloquialmente en Colombia.

 

El aumento del salario mínimo para el 2018 fue de 5,9 % en comparación al anterior; es decir, el equivalente a 43.528 de pesos colombianos. Este “aumento” se logró mediante un consenso entre los sindicatos, empresarios y Gobierno Nacional.

Tal definición pronostica la precariedad en la que deberán vivir las y los colombianos “de a pie” si se le suma hecho de que el Impuesto Sobre el Valor Agregado -IVA- en la nación equivale al 19%, el subsidio de transporte se programó en $88.211 mensuales y el costo de la canasta familiar está por las nubes.

En el panorama internacional, el salario mínimo en Colombia es de apenas 270 dólares estadounidenses lo cual lo sitúa por debajo del de Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador, Paraguay y Brasil. El salario de estos últimos países está entre 325 y 371 dólares, respectivamente.

 

En agosto de 2017 la Agencia de Prensa Análisis Urbano presentó el artículo titulado “Guerra en Altavista y Belén Zafra, ahora en Robledo”, en el que mostrábamos cómo la guerra urbana no se vivía solo en la comuna 16 (Belén), sino que también afectaba la comuna 7, incluso sectores de las comunas 5 y 6.

La fuerte confrontación militar se está dando entre facciones de bandas de la Oficina del Valle de Aburrá, Los Pesebreros apoyados por La Terraza, contra la Oficina del Doce de Octubre que, al parecer desde hace unos meses, no estaría participando en la Alianza Criminal del Norte por diferencias en torno a la pérdida