Aviso

 

El aumento del salario mínimo para el 2018 fue de 5,9 % en comparación al anterior; es decir, el equivalente a 43.528 de pesos colombianos. Este “aumento” se logró mediante un consenso entre los sindicatos, empresarios y Gobierno Nacional.

Tal definición pronostica la precariedad en la que deberán vivir las y los colombianos “de a pie” si se le suma hecho de que el Impuesto Sobre el Valor Agregado -IVA- en la nación equivale al 19%, el subsidio de transporte se programó en $88.211 mensuales y el costo de la canasta familiar está por las nubes.

En el panorama internacional, el salario mínimo en Colombia es de apenas 270 dólares estadounidenses lo cual lo sitúa por debajo del de Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador, Paraguay y Brasil. El salario de estos últimos países está entre 325 y 371 dólares, respectivamente.

Sin embargo, el salario de los mismos congresistas que aprobaron el citado “aumento” llega a los 32.542.120 de pesos mensuales. Esto sin contar coimas, prebendas ni auxilios por cada Unidad de Trabajo Legislativo. El cuerpo de congresistas colombianos es el tercero mejor remunerado en Nuestra América, justo después de Chile y Brasil.

Al mismo tiempo, el Gobierno dio a conocer la cifra que recibirán las y los exguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y ahora miembros de su nuevo partido político. Como factor sorpresa, esta no será de 1.800.000 como argumentó la Campaña del No durante el Plebiscito de refrendación de los Acuerdos firmados; sino que solamente 703.117 de pesos serán consignados en sus cuentas. Menos del salario mínimo.

Las cifras del país confirman un escenario dominado por grupos de intereses, en donde la corrupción del Estado le cierra las puertas al bienestar social y a la inclusión abriendo cada vez más la brecha entre ricos y pobres.