Aviso

 

Al Estado colombiano actual, compuesto por una serie de instituciones acomodadas para defender los intereses de la clase privilegiada, en lo más mínimo le debemos confiar ni creer y mucho menos respaldar.

Por más que los medios de propaganda e información afines al Estado burgués opresor y criminal, traten de hacerle creer al pueblo, que tanto el Estado como sus dirigentes se desvelan y trabajan a fondo por fortalecer sus políticas en defensa de las grandes mayorías, no deja de ser un chiste flojo en cabeza de arlequines que están embriagados de hipocresía, de corrupción y de crueldad, al punto que su estado de depravación es irreversible.

Prueba de lo anterior, a groso modo podemos enunciar solo un par de ejemplos, para corroborar lúcidamente nuestra posición irrefutable.

Veamos: Por un lado, la policía nacional en su periódico número 27 de septiembre de 2017, da a conocer su MTI, “proceso de Modernización y Transformación Institucional, (…) que cuenta con 15 líneas estratégicas dirigidas a consolidar una institución más humana, más íntegra, más disciplinada, más innovadora, más efectiva en su gestión y, ante todo, más cercana al ciudadano…”. Eso es lo que nos prometen teóricamente. Pero qué VERGÜENZA, a los poquitos días de la difusión masiva de dicha estrategia, le dan al pueblo su ramalazo a punta de balas más efectivas: masacran vilmente a varios campesinos indefensos y dejan heridos a más de medio centenar de ellos, solo porque estos defendían pacíficamente sus cultivos, que aunque ilícitos, son su única forma de conseguir su sustento para sobrevivir, ya que ese Estado protector y sus dirigentes honestos, decorosos y democráticos, los han tenido siempre en el más absoluto e infame abandono.

Pero además, esa misma policía, que dice “fortalecer la relación policía-ciudadano”, para seguir trabajando juntos ‘Por una Colombia segura y en paz’, en varias ocasiones en diferentes zonas del país, muchos de sus miembros se ven involucrados apoyando grupos aparentemente al margen de las instituciones, grupos que como cosa rara, siempre asestan sus golpes genocidas contra simpatizantes o líderes de organizaciones populares que luchan y defienden derechos elementales de la comunidad.

Por otro lado, como segundo ejemplo de la eficacia y honestidad de los jefes que dirigen las instituciones del Estado, como en el caso de quienes aprueban el presupuesto anual, vemos como cada vez más recortan o disminuyen el monto destinado para la salud del pueblo y para la educación pública. Y por el contrario, aumentan siempre la plata destinada para el gasto militar y para otro tipo de burocracia que para lo único que sirve es para desangrar el erario público.

De modo que, como ya lo dijimos anteriormente, todo lo prometido en su MTI, (Modernización y Transformación Institucional), se queda en el papel, en la especulación, en el engaño. Su tal Política Integral de Transformación se queda como siempre: en verborrea. Por qué cuando cometieron la masacre no reconocieron su atroz crimen?. Dónde queda la ética de lo que tanto hablan?. Dónde está el sartal de promesas que vociferan dizque por el respeto a los derechos humanos?. Ése es el ejemplo que piensan seguir dando a la niñez y a tanto incauto descerebrado?. Ésa es la paz de la cual tanto hablan y con la que tienen boquiabierto al mundo?. Ése es el fruto del premio gordo con el cual especulan y engañan por doquier a diestra y siniestra: EL PREMIO NOBEL DE PAZ?.

Por qué con su eficacia en su Inteligencia contra el crimen, no han colaborado en los crímenes que señoritos de la burguesía han cometido contra individuos de los mal llamados estratos medios o de líderes de estamentos del pueblo más pauperizados?. Cuántos crímenes están impunes, solo porque su responsabilidad recae sin ninguna duda, en miembros del escuadrón genocida del ESMAD?. Por qué no han colaborado en el esclarecimiento de asesinatos por parte del ejército contra habitantes indefensos, o en el caso de los campesinos masacrados recientemente en Tumaco?. Acaso aquí no impera la ética, la transparencia, la disciplina?. Acaso así opera el buen servicio al ciudadano?. Rima ese comportamiento con la anticorrupción, y es ejemplar para que el ciudadano de a pie lo admire y lo apoye?. Pensamos que no. Decimos que, como dice el dicho, “hay mucha tela pa’ cortar” al respecto. Es decir, en todas las promesas que son fruto de la ideología burguesa mentirosa e inhumana, no podemos confiar, pues esa es la realidad que se impone a lo largo y ancho del país.

Sin la menor duda, teniendo en cuenta ese vendaval demagógico y dictatorial, con el cual especulan por todo lado, podemos afirmar una vez más y de manera categórica, que la paz de la cual tanto habla la burguesía, es la del conformismo, la del silencio, la de la impunidad, la de la injusticia, la del crimen, la de la discriminación en todos los sentidos, la de la incesante desigualdad, la de la farsa, y por supuesto , la de la imposición a como dé lugar de los intereses burgueses sobre el pueblo huérfano de verdaderos dirigentes que abriguen principios revolucionarios: los del auténtico Socialismo y el Comunismo Científicos.

Ésa es la paz de la que históricamente nos han hablado año tras año los que manejan las riendas del Estado opresor, explotador, criminal, narco paramilitar y archicorrupto. El Estado burgués y sus dirigentes, y los rastreros líderes de la mal llamada izquierda colombiana, quieren y aceptan, sueñan y aplauden una paz con habitantes serviles y dóciles, ignorantes y pacatos, sumisos y confusos, obedientes y narcotizados tanto de drogas como de mentiras, creyentes religiosos y de sofismas variopintas.

Toda esa amalgama de embobamiento que nos quieren hacer tragar, es cuento chino, mejor dicho, es puro cuento viejo. Primero porque la tal paz no se va a dar. Pues esa paz de la que tanto alarde y alharaca hacen, de ella siempre nos han hablado, desde la época de José Antonio Galán el charalense cuando fue traicionado, hasta el día de hoy, con su supuesto acuerdo en Cuba y repotenciado en el Teatro Colón. En conclusión, con esa esperanza de paz, siempre han adormilado y embelecado al pueblo ingenuo, ignaro y babieca.

Tenemos que ser conscientes de que, para conquistar una verdadera paz, tendrán que desaparecer los corruptos, que son los demagogos politicastros que hacen tanto daño y crean tanta confusión, por un lado; y por el otro, se tienen que extinguir las estructuras obsoletas del actual Estado injusto, por unas Instituciones verdaderamente democráticas en manos única y exclusivamente del pueblo preparado y avanzado política e ideológicamente, y por supuesto, realmente con principios en defensa de la naturaleza y de la vida humana en particular.

En segundo lugar, porque la tal Modernización y Transformación Institucional, es más de lo mismo, puro cuento chino. Ésas quince (15) líneas estratégicas siempre han estado incluidas dentro de las instituciones. O acaso no nos han hablado una y otra vez de la transparencia en los individuos que son calificados para hacer parte de esas instituciones?. Luego no hemos escuchado siempre acerca del fortalecimiento para ‘actuar con mayor contundencia contra el crimen organizado’?. Qué han hecho, si no fortalecer con cada presupuesto la Policía N. estructural y administrativamente?. Entonces qué ha pasado con las políticas permanentes sobre el fortalecimiento del bienestar policial?. Quieren más todavía?. Qué han hecho todo el tiempo, si no sostener y aumentar la planta de personal de la Institución todos los años?. Y así sucesivamente, todas esas estrategias han estado incluidas en la vida institucional de todas las estructuras del Estado. No será que quieren, como siempre, pescar en río revuelto al tratar de hacernos  creer a los nacionales y a los extranjeros, con ese cuento manido y pendejo de que estamos en un nuevo  país?. Entonces porqué todos los directores ‘nuevos’ nos hablan de robustecer tecnológicamente la seguridad y la convivencia ciudadana?. Por qué será que siempre nos hablan del policía más cercano a la comunidad, y más humano, y los endiosan con ese mismo cuento chino y llena bobos: del orgullo de ser policía?; ¡no será más bien para impactar en los ciegos y timoratos crédulos, mientras esos ejemplares no arrecien sus metrallas y sus bombas contra sus familiares, contra sus amigos, o contra el pueblo en general indefenso y cándido!.

En fin, algunos creemos que esas estratagemas de ‘renovar’ las instituciones, es solo para justificar mayor presupuesto, y por tanto, para que los réditos y las ganancias fruto de la extrema corrupción sean más onerosos, más jugosos, precisamente, para resaltar el orgullo de ser funcionarios héroes de la maltratada y engañada patria. Es por eso que siempre nos repiten con suma insistencia el cuento, de que: ‘la Policía Nacional de todos los colombianos… humana, íntegra’, etcétera. Tal vez, puede ser, por aquello de que una mentira repetida enésimas veces, terminará enquistándose como verdad en la mente débil.

A lo largo y ancho del país, el comportamiento que se ve por parte de los señores policías, en el pueblo chico o en el barrio de las ciudades, por todo lado, es nada más y nada menos: que estos en corrillo en las esquinas agazapados al acecho de la presa para exigir sus coimas por ‘malos’ comportamientos de los transeúntes, de los conductores, de los jíbaros y raponeros, etcétera. Y otras veces, los vemos acechando a las empleadas del servicio doméstico para engatusarlas. Y tal vez, puede ser por eso que la policía es más cercana al ciudadano. Todo esto ocurre mientras los ampones de todo tipo, sobre todo los de cuello blanco hacen sus tretas, sus torcidos, sus robos. A todo esto se le llama robustecer la seguridad y convivencia ciudadana?.

Pareciera que los dirigentes de la Institución policial, padecieran de amnesia. Por qué, porque gran parte de la historia del país está manchada de las atrocidades que han cometido los ‘honorables’ policías de la patria. Solo basta recordar sus grandes hazañas de terror y crimen en la época de lo que se conoce como ‘la violencia liberal conservadora’ a mediados del siglo XX en nuestro lacerado país. Y qué no decir de la confabulación y connivencia con las peores masacres (en cuanto a cantidades de acribillados en cada una de ellas) de los paramilitares y su postración en la época del furor terrorista de los grandes carteles de la cocaína, fundamentalmente en las décadas de los años ochenta y noventa del siglo pasado?. Y por si lo anterior no significa mayor cosa para las mentes retrógradas, cómo nos pueden explicar entonces las masacres colectivas de estudiantes y los asesinatos selectivos, a lo largo de las luchas populares y estudiantiles en el siglo XX, cuando el estudiantado y las barriadas formaron dirigentes honestos y capaces, y que precisamente, por ello la policía fue unas veces cómplice y otra veces autora directa de los asesinatos?.

Pensamos que toda esa designación de personajes al frente de las quince (15) líneas estratégicas, no es más que burocracia y clientelismo para seguir desangrando el erario público, que debiera ser designado  para cubrir derechos elementales y prioritarios del pueblo colombiano más necesitado.

Viendo la realidad concreta del comportamiento del cuerpo policial, no es mucho el esfuerzo que hay que hacer, para entender el “fortalecimiento del servicio de policía”, consagrado permanentemente y ahora incluido en la “nueva” Transformación Institucional, de modo que basta con solo ver la sevicia con que actúan los policías contra la población inerme, cuando ésta protesta en oposición de las políticas dictatoriales tanto del gobierno distrital, como nacional. Por ejemplo, en el paro de taxistas en Bogotá, realizado el lunes 23 de octubre de 2017, se ve claramente como los agentes de la policía, producto de su investidura que los catapulta el Nuevo Código de la Policía, y ahora con su estrategia inmune, en orda se abalanzan como hienas, como chulos sobre la presa desamparada: los taxistas que exigen se les respete sus derechos elementales.

Es así como los policías amparados por su ‘servicio de protección’ se convierten en violadores de los derechos políticos consagrados en las leyes colombianas, como el derecho a la protesta, y los consagrados en la Declaración de los Derechos Humanos; todo este atropello se acomete, con el visto bueno de quien funge como Premio Nobel de la paz, y de las Instituciones estatales que dicen estar en pro de la consolidación de la paz en Colombia, o sea: ‘de implementación del modelo de construcción de paz’. Realmente da vergüenza todo el sartal de mentiras consagradas en la tal (MTI) Modernización y Transformación Institucional de ‘nuestra insigne’ Policía Nacional.

En síntesis, podemos afirmar que la tan cacareada ‘Política Integral de Transparencia’ se quedó como siempre, en el papel; es decir, es letra muerta. Y por supuesto, que la otra vergüenza: ‘…la conformación del Cuerpo Élite para la protección de defensores de derechos humanos y líderes sociales’, indudablemente produce carcajadas, al igual, repetimos, que ‘la implementación del Modelo de Construcción de Paz.

Cabe acá el dicho que reza, “Con amigos así, para qué enemigos”. Pues si el lema de la P. N. es avanzar ‘¡Inspirados en usted!’ y, ‘por una Colombia en paz’, y acometen adrede los crímenes que están a la vista de todo el mundo, entonces nos preguntamos: cuál es el futuro de las nuevas generaciones, y qué nos espera a los sectores populares en el futuro inmediato?. Esperamos no equivocarnos, pero creemos que las nuevas generaciones, lamentablemente, no tendrán la más mínima paz, pues en el horizonte se avizora más pobreza, más represión, más mentiras y engaños,  más asesinatos selectivos y más masacres, más corrupción, y de hecho, más discriminación y profundas desigualdades entre la burguesía y el pueblo vilipendiado una y mil veces por ésta.

No es pesimismo, no es negacionismo. Sencillamente eso es lo que refleja el comportamiento burgués, los líderes politiqueros y las instituciones podridas del Estado colombiano. Ya lo hemos dicho en anteriores oportunidades, los politiqueros mienten, la clase dirigente miente, y el Estado colombiano es inmensamente injusto pero además archicorrupto, porque su estructura económica, política e ideológica está carcomida por la narcocorrupción, el paramilitarismo y por todo tipo de depravación antihumana y antivida.

Prueba de lo anterior es que, supuestamente la burguesía colombiana negoció con las FARC, EP, y les prometieron en el papel jugosas dádivas, pero les están haciendo conejo. Los señoritos renegados dejaron ver el cobre y les están cobrando todo cuanto no les pudieron cobrar mientras negociaban y claudicaban o en la clandestinidad.

Y el mismo conejo les van a hacer a los del ELN, si estos caen en la misma trampa que la burguesía y el Estado criminal les tendieron a Guadalupe Salcedo Unda, a los hermanos Calvo dirigentes del EPL, a Carlos Pizarro y su combo, etcétera,: cuando a todos ellos los respectivos gobiernos, les prometieron el ‘oro y el moro’ y los desmovilizaron, los desarmaron, y tan pronto como dieron papaya: zas, o mejor, pum, vilmente los asesinaron; Y lo más triste: aún sus crímenes siguen sin ningún castigo, y los sicarios tanto intelectuales como materiales, ríen en la impunidad con la connivencia de los todopoderosos politiqueros corruptos colombianos, como buenos representantes asiduos y congregantes del Estado colombiano caduco, injusto y podrido.

A los diferentes sectores populares y a los trabajadores del pueblo colombiano, la única alternativa para solucionar de raíz la compleja variedad de problemas que les aqueja, es organizarse bajo los dictámenes de los auténticos principios revolucionarios, movilizarse sólida y masivamente a través de las distintas formas de lucha, hasta alcanzar sus objetivos de corto, mediano y largo plazos, creando Poder Popular por doquier, como preparación de las condiciones para asaltar el Poder político, económico, militar y organizativo fundamentalmente. Todo lo anterior, bajo dos argumentos mayores. Uno, construyendo su genuino Partido Proletario guiado por los elementos más capaces política e ideológicamente, para que sea el Partido la real vanguardia del pueblo estructurado bajo los lineamientos leninistas de Partido Único. Y dos, cerrando filas en contra de las variadas formas de manipulación con que la burguesía siempre engatusa al pueblo, entre otras, dejando de asistir a votar en las elecciones que convoquen los politiqueros corruptos y asquerosos, que representan la mentira, el oprobio, el crimen y la miseria.

Por: Nepo.