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Alfonso Cano 

A las 19h30 del 4 de noviembre del 2011, en el Departamento del Cauca, es asesinado con tres disparos a quemarropa el Comandante Alfonso Cano, crimen que se produce en el marco de la Operación Odisea, acción militar que se venía adelantando desde 2007, y que incluyó bombardeo masivo y desembarco de tropas.

Lo paradójico es que dos años atrás, Alfonso Cano, había dado los primeros pasos e iniciado los contactos con autoridades gubernamentales para entablar un nuevo dialógo sobre el proceso de paz y la solución negociada al conflicto interno en Colombia.

En septiembre del 2012, el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, durante una conferencia en el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Kansas, reconoció que: “la persona que indirectamente se comunicó fue el número uno de la guerrilla”, se refería al Camarada Alfonso Cano.

En entrevista realizada, el 2015, por Piedad Córdoba al comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, sobre el inicio de las negociaciones expresó: “En esos meses, un comando nuestro informó que tenía todas las condiciones para atentar contra el presidente Santos. En eso Alfonso (Cano) fue tajante: ‘Si estamos dialogando, eso no es válido. Desmonten todo lo que tienen’ […] Una orden sin derecho a discutir”.

Por su parte, Juan Manuel Santos, en la misma conferencia realizada en Kansas, dice: “Yo ordené que íbamos a perseguir a las cabecillas de la guerrilla. Y yo tuve que tomar una decisión muy difícil; lo teníamos rodeado a este líder. ¿Qué hacemos? Yo dije: las reglas son las reglas, si queremos ser exitosos tenemos que ser claros en las reglas de juego y perseverar”. Cínico reconocimiento de su responsabilidad en el asesinato del Comandante Cano.

El arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve Mejía, en un comunicado difundido a fines de noviembre del 2012, señaló: “¿Por qué no trajeron vivo, por ejemplo, a ‘Alfonso Cano’, cuando se dieron todas las condiciones de desproporción absoluta y de sometimiento y reducción a cero de un hombre de más de sesenta años, herido, ciego y sólo? y ¿por qué encapsular la lucha anti-guerrillera en ese marco de traer muertos a los cabecillas, sin agotar el marco ético de la no pena de muerte, de la captura como objetivo legal?”. De esa manera, el prelado lanzaba las primeras voces del asesinato del Comandante de las FARC-EP.

El 26 de agosto del 2012, se firmó el Acuerdo que dio inicio al proceso de paz, producto de seis meses de conversaciones confidenciales, y luego de un extenso periodo de intercambio de mensajes entre la guerrilla y el gobierno, iniciado por el Comandante Alfonso Cano.

Es conocido el desenlace de las negociaciones en los Acuerdos de la Habana; sin embargo, este periodo es importante por las siguientes razones:

Queda claro que las FARC-EP, mediante su comandancia, inició las comunicaciones para la negociación de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos. Nuevamente la insurgencia demostraba su voluntad política de llegar a acuerdos de paz como parte de la solución al conflicto armado.

A pesar de que las FARC-EP poseían las condiciones para realizar un operativo en contra de Juan Manuel Santos, lo desmontaron; por el mismo hecho de haber iniciado el proceso de negociación de paz. La ética revolucionaria en primer lugar.

Alfonso Cano, quien ordenó desmontar el operativo contra Juan Manuel Santos, para garantizar el diálogo en función del proceso de paz, es asesinado por orden expresa del propio Presidente Santos sin importarle el diálogo iniciado.

El 4 de noviembre del 2011, el comandante Alfonso Cano, se encontró solo, después de una operación militar desigual que inició a las 08h30, donde se utilizó aviones, helicópteros y miles de soldados, fue emboscado, capturado vivo y posteriormente asesinado.

El asesinato al comandante Alfonso Cano, quien estuvo al frente de iniciativas políticas como el Movimiento Bolivariano, el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3) y uno de los presidentes de la Coordinadora Continental Bolivariana, representa sin duda la pérdida del comunista íntegro, el ideólogo marxista-leninista que abrazó la propuesta bolivariana, consecuente y fiel a los principios revolucionarios; sino también, la muestra palpable de la bestialidad oligárquico-imperialista con quien se está negociando, representada en el Estado Colombiano y que a pesar de los Acuerdos de Paz continúan secuencialmente llenando de sangre a Colombia.

La semilla del Camarada Alfonso viene fructificando digna, firme y consecuente en los combates por la construcción de la Patria Grande, en la resistencia y lucha contra el capitalismo y por la construcción del socialismo.

Colectivo Editorial ABP Ecuador

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