Aviso

En las telednovelas se baja lo divino a lo terrenal. Existe un hilo entre la fantasía  de lo religioso y el desarrollo de la trama. En ellas se realiza en lo mundano, la promesa de vida y justicia celestiales.


En este fantasioso mundo de comedia, el que es bueno y pobre, inicialmente sufre y luego asciende socialmente y alcanza la felicidad; el que malo y pobre, sufre y tiene al final la opción de arrepentirse, de expiar sus culpas o es castigado; el que es rico y malo, a la larga es infeliz, padece enfermedades, sufre y no es raro que termine en la pobreza o en la cárcel – es más fácil que un camelo pase por el ojo de una, que un rico entre al reino de los cielos-; el que es rico y bueno, se guía por la justicia, así le implique grandes pérdidas, aunque este tipo de personajes, casi nunca son protagonistas o no existen. Todo, tal como lo anuncia la justicia divina.

Algo muy distinto ocurre en la realidad; el que es bueno y pobre, sufre, es engañado, se aprovechan de él, no tiene como suplir las necesidades de los suyos y es desgraciado; el que es pobre y malo, sufre, va a la cárcel o puede enriquecerse; el que es rico y malo, progresa, se enriquece aún más, engaña, es triunfador, hace grandes negocios, puede viajar por el mundo, vive de rumba, mata y no se le castiga, abusa y se le perdona, asiste a la iglesia y cumple con los ritos -a manera de brujería, como en la lógica de “la virgen de los sicarios”- cree que eso es ser bueno y  que le lava las faltas; le va bien. El que es rico y bueno, no existe, calla cuando le toca; cuando ve injusticias, mira para el otro lado si eso le genera ganancias; hace caridad porque ese su concepto de bondad. Lo humano queda relegado para el segundo capítulo que es anunciado por la religión.


Igual ocurre con los fanáticos que siguen a cualquier equipo deportivo; son perdedores, pero sus jugadores ganan por ellos el domingo. El lunes les toca volver a agacharse, pero con algo de alivio porque ya se sienten triunfadores.
No fue sino oír a Efromovich, el principal accionista de Avianca, ante la huelga de los pilotos; dijo: “Tienen su trabajo, pueden desarrollar una carrera”. Eso es lo que se toma como normal. Todo un señor feudal. “Las leyes colombianas me respaldan” (Así se confirma la real catadura del estado. De rodillas ante las multinacionales). No iba a decir: “Me han enriquecido y el estado burgués está diseñado para eso”. No faltó sino que dijera que “se les da el concentrado y  se les pone agüita”. Es normal que todo granjero tenga sus marranos, gallinas, vacas, etc.


No señor Efromovich, siéntese a negociar en condiciones de dignidad con “sus” trabajadores. 

Noviembre 10 de 2017

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